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Los Animadores Laudato Si’ son miembros del Movimiento Laudato Si’, una comunidad global de oración y acción, que animan a sus parroquias y comunidades locales a comprometerse con la espiritualidad ecológica, estilos de vida sostenibles y la defensa de la justicia climática y ecológica. Los Animadores trabajan para dar vida a la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco y cuidar de nuestra casa común.
“Alaben y bendigan a mi Señor y denle gracias y sírvanle con gran humildad”
San Francisco de Asís.
Los Animadores Laudato Si’ desempeñan un papel fundamental a la hora de promover la sostenibilidad y abordar los urgentes retos medioambientales. Si puedes, considera la posibilidad de hacer un donativo para “pagarlo adelante” o dar lo que puedas para ayudarnos a formar a más personas en el programa de Animadores, ¡haciendo un donativo hoy mismo!
El programa de ALS está abierto a todos, sin coste alguno, tanto si decides hacer un donativo como si no.
¿Cómo funciona?
Historias de Animadores
Hay cada vez más animadores alrededor del mundo inspirándonos con sus historias de transformación espiritual y ecológica.
Conoce más
El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras.”
San Ignacio de Loyola
La activista católica por el clima
El mes pasado, Kit intensificó su activismo convirtiéndose en Animadora Laudato Si’. Durante las seis semanas de entrenamiento, se conectó con miles de católicos apasionados de todo el mundo y aprendió sobre las causas fundamentales de la crisis climática, así como los temas centrales de Laudato Si’.
Círculos Laudato Si’: una fuente de esperanza y conexión en la India
Había estado comprometida en la lucha por la conservación del medio ambiente desde finales de los 90, luchando por los manglares de las costas de Mumbai. Pero escuchar el llamado del Papa Francisco a alabar a Dios con toda la creación le dio un significado más profundo a esta búsqueda.
En Polonia, el MCMC y Cáritas se unen en una reflexión sobre el valor del agua como el precioso recurso que es
A través de la contemplación, vemos el agua y otros recursos como algo más que simples necesidades para vivir; los vemos como regalos vivificantes de Dios que debemos preservar y valorar.


